- Casi el 40% del gasto total de los huéspedes (sin contar el alojamiento) se realizó en el mismo vecindario donde se hospedaron.
Santo Domingo, República Dominicana. 13 de octubre de 2026. Mientras los viajeros dominicanos buscan nuevos destinos más allá de los circuitos tradicionales, Airbnb da a conocer algunas de las tendencias de viaje y consumo de quienes se hospedan mediante la plataforma, y cómo esto impulsa el turismo local emergente.
Con una oferta que va de las zonas montañosas y valles del sur hasta las playas e historia del norte y oeste, estos destinos están despertando el interés de quienes buscan opciones para viajar en pareja, con amigos o en familia, abriendo nuevas oportunidades para el turismo local.
- Baní, Peravia: conocida como la capital del mango, Baní atrae a los visitantes por sus famosas dunas, Salinas y su riqueza cultural y gastronómica.
- Barahona: la llamada “Perla del Sur”, es un destino que combina biodiversidad, playas vírgenes de costa azul, ríos cristalinos y turismo de naturaleza.
- Monte Cristi: un tesoro histórico y ecoturístico en el noroeste, famoso por el icónico Morro, sus cayos, manglares y sus salinas centenarias.
- Pedernales: la frontera sur que destaca por su turismo ecológico en desarrollo, puerta de entrada a Bahía de las Águilas y el Parque Nacional Jaragua.
- San José de Ocoa: un destino de montaña en constante crecimiento, reconocido por su turismo rural, clima fresco y paisajes entre valles y senderos ecológicos.
Cuando el ahorro en alojamiento se convierte en impacto económico local
De acuerdo con los datos, a la hora de elegir Airbnb sobre otras opciones de alojamiento, más del 50% valoró contar con un espacio privado para su grupo, el 50% priorizó una ubicación conveniente y cerca del 20% buscó ahorrar dinero. Esta distinción marca un diferenciador clave, pues Airbnb ofrece a los viajeros la posibilidad de integrarse a un vecindario, en lugar de permanecer en zonas exclusivamente turísticas.
Esta cercanía con la comunidad también se refleja en cómo los huéspedes descubren la ciudad. El casi el 60% recibió recomendaciones de restaurantes por parte de su anfitrión y el 20% sobre sitios o actividades al aire libre, entre otras categorías. De estas recomendaciones, más del 40% estaban ubicadas en el mismo vecindario donde se hospedó el viajero, lo que demuestra el rol del anfitrión como conector entre el viajero y su comunidad.
El estudio también revela una relación directa entre el modelo de Airbnb y el gasto en la economía local. Aproximadamente el 70% de los huéspedes ahorró dinero en su alojamiento al elegir Airbnb, y de este grupo, más del 50% utilizó ese ahorro para gastar más en otros bienes y servicios durante su estadía. En conjunto, alrededor del 40% del gasto total de los viajeros, sin contar el alojamiento, se realizó en el mismo vecindario donde se ubicaba su Airbnb, y el gasto promedio por persona por día alcanzó alrededor de $195 USD .
Estos resultados confirman que la elección de un Airbnb tiene un efecto multiplicador en comercios, restaurantes y actividades locales. Sin embargo, el precio sigue siendo un factor determinante: al menos el 70% de los viajeros señaló que el precio es un elemento importante al momento de decidir entre un Airbnb y otras opciones de alojamiento.
Con estos hallazgos, Airbnb reafirma su compromiso de seguir siendo un aliado del turismo local en República Dominicana, conectando a los viajeros con las comunidades que visitan y generando oportunidades económicas para negocios y anfitriones a lo largo del país